ANEP A.C. | Salvador Dalí amante de los dolares y conocedor del mercado y la creación del valor
Dalí se describía como "alquimista" y como tal era experto en transformar cualquier material en oro, lo vemos en el transcurso de su historia que esta impregnada de anécdotas dignas de análisis .
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Salvador Dalí (Avida dollars) y su amor al dinero Anepdota

Salvador Dalí (Avida dollars) y su amor al dinero Anepdota

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech nació en 1904 en Figueras, provincia de Gerona. Con un acercamiento desde temprana edad al arte, sus primeras pinturas que datan de 1914 aproximadamente.

Aun con tan sólo diez años de edad, ya se podía observar cierto misticismo en las obras que realizó durante su estancia en el Instituto de Figueres. Fue reconocido por Velázquez, a quien Dalí admiraba y que tomaría como referente en su obra, e incluso persona. Esos bigotes que tanto lo caracterizaron tenían que venir de algún lado.

Dentro de la comunidad artística tenía la fama de amar hacer dinero, por lo que fue llamado “Avida Dollars”, que a la vez es un anagrama de Salvador Dalí y una referencia a su codicia. Si bien existen muchos artistas que nunca harían algo por la única razón de ganar más dinero, Dalí no era el caso.

Cuando Andre Breton creó con el nombre de Salvador Dalí el anagrama Avida Dollars no se equivocaba. El pintor catalán fue una máquina de hacer dinero, especialmente cuando descubrió que podía aumentar sus ingresos sin apenas esfuerzo vendiendo obra seriada.

Según recuerda el periodista Ian Shank en un artículo de Artsy, en 1974 los funcionarios de aduanas de Francia interceptaron en la frontera un camión con un extraño contenido. Nada menos que 40.000 hojas de papel en blanco. ¿La particularidad? Todas llevaban la firma de Salvador Dalí.

Desde los años sesenta, y para hacer aún más rentable el proceso de producción de la obra seriada, Dalí había comenzado a firmar hojas en blanco que después eran estampadas con sus dibujos.

Ayudado por uno de sus asistentes, que le colocaba la hoja para firmar y se la retiraba para poner a continuación una nueva, Dalí podía llegar a rubricar 1800 hojas a la hora. Unas piezas que, aunque estaban en blanco, tenían un coste estimado de 40 dólares. Solo por la firma. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística español, aplicando solo el coste de la vida y no el valor artístico, esas hojas costarían hoy alrededor de 600 euros.

Ahora bien, como esta es la sección de ANEPDOTAS y ya hablamos de varias aquí les damos la principal y se llama:

El método Dalí para pagar cheques. ”

No cabe duda de que Dalí era un genio y sabía sacar buen provecho de ello. Cuando salía a cenar, el famoso pintor no se privaba de nada gracias a su infalible método para pagar cheques. Llegado el momento de abonar la cuenta, como cualquier persona, sacaba su cheque y escribía el montante. Pero, en el reverso, hacía un dibujo y lo autografiaba, asegurándose así de que el dueño no cobraría el cheque, sino que lo enmarcaría y colocaría en el mejor lugar del restaurante.

Salvador Dalí no era economista pero vaya que entendía el concepto de valor, el se llamaba así mismo “alquimista” y como se podrán dar cuenta era experto en convertir cualquier cosa en oro.

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Autor: Lic. Francisco Javier Hernández Salcedo Vicepresidente
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